Aranceles al carbono: la nueva política europea

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La Comisión Europea ha empezado a trabajar para implantar un arancel por la cantidad de emisiones de carbono por cada producto importado desde fuera de la Unión, lanzando una consulta pública sobre este nuevo mecanismo. El objetivo final es evitar la deslocalización de la industria comunitaria a países sin costes vinculados a sus emisiones de CO2 (ver, por ejemplo, el caso de Marruecos y la compra de energía por parte de España) y eliminar así la ventaja de productos importados desde esos países.

La consulta señala el impacto de este arancel en la protección del empleo y de la industria europea, dando alas a los que argumentan que estas normativas son una nueva forma de proteccionismo comercial europeo, mientras la propia Europa protesta en la Organización Mundial de Comercio (OMC) por los aranceles que impone Estados Unidos. La Comisión también señala el encarecimiento de muchos productos importados, algunos de primera necesidad, y los efectos sobre la población con menos recursos económicos.

En el otro lado de la balanza, terceros países tendrían, con estos aranceles, un fuerte incentivo para producir de forma más sostenible. Esa sería una condición imprescindible para entrar a la UE, un mercado de más de 500 millones de consumidores. Desde la toma de posesión de la actual Comisión, uno de los elementos principales de la agenda comunitaria es la de renegociar las relaciones con los terceros países productores de materias primas (tanto alimentarias como energéticas e industriales) para establecer unos estándares comunes que sean puestos en marcha desde sus mismos procesos de producción y así entrar libremente por las fronteras comunitarias.

Una vez puesto en marcha por la Comisión Europea este proceso, quedan muchas dudas por solventar. Resumimos a continuación las más importantes:

  • Estudio de los impactos: La CE evaluará el impacto en los sectores aguas abajo y aguas arriba, en terceros países, los impactos sociales y en el empleo, y los impactos por sectores. Todos estos estudios serán comparados con las consecuencias de la inacción en la lucha contra el cambio climático. Para limitar la carga administrativa, las opciones consideradas se basarán en metodologías ya existentes y acordadas.
  • Alcance sectorial: Por ahora no se mencionan sectores específicos, si bien, se centrará en los sectores agroalimentario, industrial y energético. 
  • Tipo de instrumento de control y aplicación: Es una discusión abierta. Se manejan opciones como el ajuste en frontera, impuestos, aranceles, y una extensión del Sistema de Comercio de Carbono (Emissions Trading System, ETS por sus siglas en inglés) a las importaciones. Del análisis de las explicaciones de la Comisión, se deduce que se plantea la posibilidad de introducir gradualmente el ajuste en frontera mientras se van eliminando las asignaciones gratuitas y la compensación de costes indirectos.
  • Metodología para evaluar el contenido de carbono: La Comisión buscará establecer valores de ‘benchmark’ en el ETS en los que basar el ajuste en frontera, a menos que el exportador certifique un contenido de carbono más bajo y/o un coste más alto del carbono en el origen.
  • Otras cuestiones:La Comisión evaluará los datos de los ajustes en frontera ya existentes (California y Quebec). Además, abrirá un cuestionario sobre todos los aspectos del ajuste en frontera en una etapa posterior.

En esta etapa de consulta, veremos cómo se configura finalmente esta medida, si bien es relevante insistir en las distorsiones en precio que pueden provocar en los insumos, especialmente energéticos, y qué repercusión tendrá sobre la fijación de precios. No hay que olvidar que Europa tiene una enorme dependencia energética del exterior (más del 50%).

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